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Círculo de Crecimiento

Público·14 miembros

Yo Soy Primavera
Yo Soy Primavera

Maternidad consciente

Maternidad desde la conciencia y no desde la presión social.


Cuando decides tener un bebé, esa debería ser tu decisión. Y no por egoísmo, sino por algo muy sencillo: es tu cuerpo, es tu vida, es tu tiempo, y serás tú quien cargue con lo que esa decisión trae consigo.


Siempre escuchamos decir que el tiempo nunca será el perfecto. Y es cierto. Pero imagínate esto: tienes un bebé, pero también eres esposa, emprendedora y estudiante universitaria. Ya eso es mucho sobre un solo ser humano. Y cuando llega el bebé, sigues siendo todo lo anterior… más madre. Entonces, ¿significa que no debes tener hijos? No. Tenerlos o no, es tu decisión. Pero prepararte financiera y mentalmente para recibirlos, esa es tu responsabilidad.


¡Ay, pero qué cruel eres! No, mi amor, no es crueldad. Es realidad.


En consulta escucho a muchas madres decir lo mismo: Es que mi esposo quería un hijo, mi mamá quería un nieto… pero ahora soy yo sola. El papá siempre está trabajando, yo también trabajo, ellos están solo a ratos, pero soy yo la que tengo que dejar mi vida para ocuparme de la vida de mi hijo. Y vivo cansada, irritada… y no es que no ame a mi hijo. Es que estoy agotada.


Y claro que se cansa. Tienes que ser mamá, trabajar, atender una casa, cuidarte a ti misma… caramba, cualquiera se agota con todo eso encima.


Por eso te digo: tu hijo debe ser tu decisión, porque también será tu responsabilidad. Sí, hoy tienes a tu esposo a tu lado. ¿Pero qué pasaría si mañana, por la razón que sea, quedas solo tú con tu hijo?


Entonces, aunque el tiempo nunca será el perfecto, la diferencia entre una maternidad sana y una maternidad cargada no la marca el momento. La marca desde dónde tomaste la decisión: desde la conciencia, sabiendo que es tuya, o desde la presión de los demás.


Cierre de esta semana


Mujer, escúchame bien: ser madre es uno de los llamados más hermosos que existen, pero Dios nunca lo diseñó para que lo cargaras desde el agotamiento, la culpa o la presión de complacer a otros. Él te hizo con conciencia, con voz y con la capacidad de decidir. Y cuando tú eliges desde ese lugar desde la libertad y no desde el miedo maternas distinto: con más paz, con más presencia, con más amor del bueno.


Recuerda que no tienes que demostrarle nada a nadie. Tu valor no se mide por cuánto te sacrificas hasta desaparecer. Decidir con conciencia no te hace menos madre ni menos mujer de fe; te hace una mujer que honra la vida que Dios le dio… incluyendo la suya propia.


Que tu maternidad la que ya vives o la que un día vivirás nazca de un “sí” pensado, orado y elegido. Porque una mamá que se cuida, que se prepara y que decide desde la conciencia, también está cuidando a sus hijos.

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