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Círculo de Crecimiento

Público·14 miembros

Jamilet Garcia
Jamilet Garcia

La madre perfecta no existe. Pero tú sí.

Vicky, al final de Envidiosa, entiende algo que cambia todo: lo que buscaba afuera estaba adentro todo el tiempo.


Y eso aplica aquí también.


La madre perfecta no existe. Existe la madre presente, imperfecta, cansada, que algunos días grita y otros abraza fuerte, que se equivoca y vuelve a intentarlo. Esa es real. Esa eres tú.


El problema nunca fuiste tú. Fue el estándar imposible que te enseñaron a perseguir.


Soltar eso no pasa de un día para otro. Pero empieza con una decisión pequeña: dejar de tratarte como si fueras un borrador de lo que deberías ser, y empezar a verte como la mujer que ya está haciendo lo que puede con lo que tiene.


Eso merece compasión. No comparación.


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Jamilet Garcia
Jamilet Garcia

Lo que esa envidia te está intentando decir

Las redes nos muestran los mejores 5 minutos del día de otra mamá. No sus noches sin dormir, no sus momentos de quiebre, no los días que solo sobrevivió. Y nosotras comparamos esos 5 minutos con nuestras 24 horas completas.


Esa comparación nunca va a ser justa. Porque estás viendo el exterior de su vida y lo estás midiendo con el interior de la tuya.


Pero hay algo más profundo todavía: no enviamos a la otra mujer. Enviamos la versión de nosotras mismas que creemos que no somos.


Y ahí es donde duele de verdad.


La psicología nos dice que la envidia es una brújula emocional. Cuando aparece, vale la pena preguntarte: ¿qué tiene ella que yo siento que me falta? ¿Descanso? ¿Reconocimiento? ¿Espacio para mí? ¿Sentir que lo estoy haciendo bien?


La envidia no es un defecto. Es una señal. Y si en lugar de ignorarla la escuchas, te…


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Jamilet Garcia
Jamilet Garcia

¿Por qué me duele verla tan "perfecta"?

¿Viste alguna vez a Vicky en Envidiosa mirando la vida de otra mujer con esa mezcla rara de admiración, dolor y rabia? Esa mirada que dice: ¿por qué ella sí y yo no?


La serie habla de los mandatos sociales que cargamos sin darnos cuenta. Y uno de los que más pesa, aunque casi nadie lo dice en voz alta, es el de la madre perfecta.


Paciente. Presente. Organizada. Siempre sonriente. Con la casa en orden y los hijos felices. Todo al mismo tiempo.


Y cuando ves a otra mamá que parece cumplir ese molde mejor que tú, aparece algo incómodo: la envidia.


No porque seas mala persona. No porque no ames a tus hijos. Sino porque llevas tiempo cargando una imagen de lo que "deberías ser" como si fuera una deuda que hay que pagar. Y esa imagen te pesa.


Esta semana vamos a hablar de eso. De esa…


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